El éxito de Merck nace de un equilibrio entre dos mundos
-farmacéutico y químico- en apariencia distintos, pero que se potencian mutuamente y que nos han permitido ser lo que somos hoy en día.
"No sólo, sino también": la clave de nuestro equilibrio:
Conciliar innovación y tradición.
Buscar simultáneamente crecimiento económico y distribución del riesgo.
Perseguimos el éxito empresarial, sin renunciar a la responsabilidad social.
Visión global de la compañía, con gestión local.
Compañía familiar, pero que cotiza en bolsa.
Apostamos a la vez por productos de ingeniería genética y de síntesis química.