La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica del sistema nervioso central, que incluye el cerebro, la médula espinal y los nervios ópticos. A pesar de que hoy en día no existe cura para la esclerosis múltiple, cada vez se controla mejor con la ayuda de fármacos modificadores del curso de la enfermedad, que logran reducir el número, la frecuencia, la intensidad de los brotes y la cantidad y volumen de lesiones en el cerebro.
En España, la prevalencia es de 70-80 pacientes de esclerosis múltiple por cada 100.000 habitantes.
Alrededor de un 80% de los pacientes con esclerosis múltiple sufrirá una serie de déficits neurológicos a lo largo de su vida —al inicio remitentes-recurrentes y posteriormente progresivos— que se traducirán en un acúmulo de discapacidad.
Los estudios estadísticos realizados revelan que, tras 15 años de evolución, un 60% de los pacientes acabarán necesitando algún tipo de ayuda en sus tareas y/o asistencia en la marcha y un 15% precisará de silla de ruedas.
A los 25-30 años de padecer la enfermedad, el 75-80% de pacientes habrá alcanzado grados de discapacidad lo suficientemente graves como para impedirles desarrollar una vida normal.
En cuanto a la actividad laboral, el 90% de los pacientes de esclerosis múltiple seguirá desarrollando su trabajo, total o parcialmente a los 5 años de evolución de la enfermedad. A los 15-20 años, sólo seguirá trabajando el 30% de los afectados.
Referencias:
Guía de la Comunicación con el Paciente de Esclerosis Múltiple. Merck Serono. 2009.
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